Ángeles Maestro
“Al adentrarme en la jungla farmacéutica, llegué a
la conclusión de que mi relato, comparado con la realidad, era tan inocuo como
una postal de vacaciones”.
Nota de John Le Carré al final de
“El Jardinero fiel”
Las movilizaciones de las personas contagiadas por el virus de la Hepatitis
C para conseguir el acceso de todas ellas al medicamento Sovaldi (Sofosbuvir)
ha servido – como toda lucha- para sacar a la luz el poderoso entramado de
intereses que hacen de las multinacionales farmacéuticas el sector económico
con más beneficios, sólo comparable a la industria armamentística, el
narcotráfico o la prostitución.
Ha trascendido ampliamente que el tratamiento con Sovaldi, medicamento altamente eficaz y del que
depende la vida de las personas afectadas por Hepatitis C, tiene un coste de
producción de aproximadamente 100 euros. El precio inicial de venta establecido
por la multinacional farmacéutica Gilead era de 60.000 euros, aunque al parecer
ahora lo “rebajó” a 25.000. Con este precio, tratar a los 35.000 pacientes más
graves absorbería el 10% del gasto farmacéutico público total que asciende
aproximadamente a 14.000 millones de euros[1].

