Ángeles Maestro
La crisis agudiza las contradicciones y acelera los procesos
políticos. Las formas intermedias y los intentos reformistas son ilusiones que
se desvanecen rápidamente.
El
empeño de Pedro Sánchez de llevar al PSOE por derroteros distintos de los
marcados a fuego en la Transición ha sido efímero. Mucho más que el intento de
Zapatero de salirse del carril impuesto por la UE y que acabó siendo el gran
hacedor de sus política, reforma constitucional incluida. Ante la derrota del
ya ex-secretario general del PSOE es preciso recordar al Marx del XVIII
Brumario de Luis Bonaparte, en el que recomendaba dejar que los muertos
entierren a sus muertos para que las revoluciones cobren conciencia de su
propio contenido.
Pero
no valen, y menos que nunca en momentos de crisis general como los de ahora,
los análisis de brocha gorda que reducen todo a burguesía contra proletariado. Y no son útiles porque nos impiden tener en
cuenta un aspecto central de la lucha de clases: conocer las contradicciones y
todos aquellos aspectos relativos a las clases dominantes que puedan debilitar
al enemigo.





