A convicción profunda da actualidade da revolución, fai necesaria a organización política da clase obreira.

G. Lukács
 

viernes, 17 de noviembre de 2017

LOS COMUNISTAS ANTE EL AGUJERO NEGRO DEL NACIONALISMO ESPAÑOL




Ángeles Maestro
Lo que más temen la oligarquía del Estado español es que la clase obrera vuelva a descubrir que los representantes políticos de quienes le destrozan la vida a diario son los mismos que disfrazados de patriotas aplastan los derechos nacionales de los pueblos. Ellos, plenamente conscientes de sus intereses de clase, en el conflicto de Cataluña están usando a fondo en los medios de comunicación a su servicio a personajes de la izquierda española para intentar impedir que conciencia de clase y derecho de autodeterminación se aúnen, como hicieron en la lucha contra la Dictadura.
Para ello están contando con el impagable, o no, apoyo de Alberto Garzón, coordinador de IU y Paco Frutos, ex secretario general del PCE, reeditando el papel de apagafuegos desempeñado por ambas organizaciones desde la Transición ante situaciones que dificultaran el control por parte de las clases dominantes.
Esa función fue perfectamente identificada, ni más ni menos que por un editorial de ABC que reflexionaba sobre los peligros de desaparición de IU tras su fracaso electoral en 2004. Reconocía perfectamente este diario sus intereses de clase y decía así: “El paisaje democrático español ofrece históricamente un espacio claro a la izquierda del PSOE, donde debe asentarse una formación que refuerce la centralidad política de la socialdemocracia y al tiempo sirva como dique de contención para las tentaciones antisistema. IU ha ejercido, desde su refundación a partir del viejo PCE, como factor de estabilidad que ha cargado a sus espaldas con los distintos impulsos de izquierda alternativa que se han ido configurando tras la crisis del marxismo tradicional, evitando que se produzcan tentaciones escapistas y rupturistas al margen de los cauces de la democracia. 1.
La obsesión de las clases dominantes, desde Franco hasta ahora, es tratar de evitar que la clase obrera vuelva a descubrir la íntima vinculación en el Estado de español entre la lucha contra la explotación y la de los pueblos por sus derechos nacionales. Como saben los dos personajes autocalificados de comunistas, la mejor historia del PCE, la anterior a la Transición, está repleta de programas y discursos que identificaban al nacionalismo español con todo lo retrógrado y cavernario y al progreso con la lucha de la clase obrera por su emancipación y por la libertad de los pueblos.
Especialmente emblemático es el mitin, en el Monumental Cinema de Madrid,en el que José Díaz, Secretario General del PCE, identificaba el día 2 de junio de 1935entre los 4 pilares básicos que debían sustentar el futuro Frente Popular: La liberación de los pueblos oprimidos por el imperialismo español. Que se conceda el derecho de regir libremente sus destinos a Catalunya, a Euskadi, a Galicia y a cuantas nacionalidades estén oprimidas por el imperialismo de España.2
En otra intervención que lleva por expresivo título ¿Quiénes son los patriotas? el dirigente del PCE afirmaba el 9 de febrero de 1936, pocos días antes de que el Frente Popular ganase las elecciones: Queremos que las nacionalidades de nuestro país, Cataluña, Euzkadi y Galicia, puedan disponer libremente de sus destinos, ¿por qué no?, y que tengan relaciones cordiales y amistosas con toda la España popular. Si ellas quieren librarse del yugo del imperialismo español, representado por el Poder Central, tendrán nuestra ayuda. Un pueblo que oprime otros pueblos no se puede considerar libre. Y nosotros queremos una España libre3.
Esta tradición permaneció intacta durante toda la lucha contra la Dictadura hasta los largos prolegómenos de la Transición. El abandono del Derecho de Autodeterminación formó parte de la inmolación del PCE – y de paso, del potente movimiento obrero forjado en la lucha contra la Dictadura – ante el Régimen del 78 que, como estamos viendo, mantenía la herencia franquista.
La defensa de las organizaciones comunistas del derecho de autodeterminación de los pueblos no es ni una excepción, ni una anomalía. Constituye una de las más importantes aportaciones del partido bolchevique, y especialmente de Lenin a la historia política del movimiento obrero. Su negación en un Estado atravesado históricamente por reivindicaciones nacionales por parte de quienes se llaman dirigentes comunistas, o bien se trata de una ignorancia imperdonable, o más probablemente, de un acto de colaboración de clase.
La primera afirmación de Lenin, rotunda, inapelable, realizada en su documento “El derecho de las naciones a su autodeterminación” (que recomiendo vivamente a quien quiera conocer con rigor la posición comunista al respecto) es que tal derecho no significa otra cosa que no sea el derecho de una colectividad a formar un Estado nacional independiente4. Este reconocimiento por parte de los comunistas requiere que exista un pueblo que lo reclame, el cual – evidentemente – es el depositario de la decisión al respecto. Es incuestionable que en Cataluña hay una parte importante de su pueblo que lo reclama y si es o no mayoritaria, es precisamente lo que se trataba de comprobar el 1 de octubre.
Las declaraciones de Cayo Lara, ex coordinador general de IU negando el derecho del pueblo catalán a decidir su futuro "unilateramente porque forma parte del Estado y el resto de españoles también tienen que opinar" son de una indigencia política que provoca vergüenza ajena.
En segundo lugar, el Derecho de Autodeterminación es, ni más ni menos, un derecho político democrático, que no excluye ni las relaciones de explotación en su seno, ni la hipotética opresión hacia otras naciones.
El alineamiento de Alberto Garzón con el nunca nombrado nacionalismo español ha llegado a cotas muy altas, como cuando calificaba de “provocación” (¿a quién?) la declaración de independencia o como cuando, desde posiciones comunistas (?), descalificaba el referéndum por “ilegal” o la DUI por “carecer de valor jurídico”. Es tan evidente que esas declaraciones podrían haber salido del PP o del PSOE y al tiempo el llamamiento al respeto al orden establecido es tan incompatible con posiciones mínimamente revolucionarias que ni siquiera me detengo a comentarlas.
Sí quiero puntualizar su descalificación de todo el proceso catalán por el papel jugado en él por la burguesía. Primero porque se ha mostrado con toda claridad como la gran burguesía catalana, la del IBEX 35, milita en la Brunete del 155 y sobre todo porque ante una reivindicación estrictamente democrática como ésta, que la hegemonice o no la burguesía no es argumento para que las organizaciones de la clase obrera no la respalden.
Es decir, que el apoyo de las organizaciones comunistas a tal Derecho sólo significa el apoyo a la nación oprimida, frente a la nación opresora. Hasta ahí, nada más.
Uno de los aspectos centrales de toda esa posición política supuestamente antinacionalista es su negación de la existencia del nacionalismo español y todo ello a pesar de las duras exhibiciones de lo más rancio de la caverna política y de sus medios de comunicación, que antes les ninguneaban y que ahora les han convertido en héroes.
Las palabras de Lenin no ofrecen dudas: “La significación real de clase de la hostilidad liberal al principio de autodeterminación política de las naciones es una, y sólo una: nacional-liberalismo, salvaguarda de los privilegios estatales de la burguesía de la nación opresora.”5
Situando el análisis en lo concreto de nuestra historia, es innegable que la clase obrera – cuya lucha llevaba implícita la reivindicación del derecho de autodeterminación – llegó a la Transición con una hegemonía clara que le permitía además articular y poner su impronta en el resto de los combates. El hecho de que no se produjera la Ruptura sino el gran cambalache llamado Transición – que contó con la participación decisiva del principal partido de la clase obrera, el PCE, y que conllevó la lenta pero inexorable demolición de la fuerza lograda y de la independencia de clase -tuvo como consecuencia la aparición en primer plano de las reivindicaciones nacionales en las nacionalidades históricas con una muy débil marca de clase. Por eso, resulta aún más llamativo que sean representantes de la organización que hizo el favor más grande a las clases dominantes quienes esgriman, precisamente ahora, la posición de clase para desacreditar una reivindicación que, como explicaba en un reciente artículo6, tiene la enorme virtud de debilitar el engranaje de la Transición, enemigo a la vez de la clase obrera y de los derechos nacionales de los pueblos.
En una situación análoga, la de Irlanda, Marx da una brillante lección de coherencia de clase. Como es bien sabido, tanto él como Engels habían identificado a la clase obrera inglesa como la más avanzada, la llamada a hacer la primera revolución obrera. Según ese análisis, la reivindicación democrático-nacional de la independencia de Irlanda tenía una importancia muy secundaria, por cuanto se resolvería en ese proceso. Pero, dice Marx, las cosas han ocurrido de manera diferente. La clase obrera inglesa ha caído bajo la influencia de los liberales, decapitándose ella misma con una política liberal. Por contra el movimiento burgués (así lo define Marx) de liberación de Irlanda se ha acentuado y ha adquirido formas revolucionarias. Y el sabio Marx corrige su posición y dice:”La clase obrera de Inglaterra no podrá liberarse, mientras Irlanda no se libere del yugo inglés. El sometimiento de Irlanda fortalece y nutre a la reacción en Inglaterra”.
Lenin destaca el valor ejemplar de esta posición de Marx y Engels e indica que es “Una advertencia contra la precipitación lacayuna con que los pequeños burgueses de todos los países, lenguas y colores, se apresuran a declarar “utópica” la modificación de las fronteras de los Estados creados por las violencias y los privilegios de los terratenientes y la burguesía de una nación”. 7
Finalmente es preciso diferenciar la política de la clase obrera y la de la burguesía en cuanto al problema nacional, porque en modo alguno debe subordinarse una a la otra.
Para la primera, el interés superior desde el que se evalúa toda reivindicación nacional y toda separación nacional, es el de la lucha de clases, el de la unidad de la clase obrera de todos los países.
Así frente a posiciones simplistas que claman por el “internacionalismo” para justificar posiciones que, quiérase o no, fortalecen al nacionalismo más retrógrado de la nación opresora, la unidad y la solidaridad de clase – máxime cuando la represión arrecia – exige demostraciones prácticas. Es imprescindible que quede absolutamente claro para el pueblo de la nación oprimida que de ninguna manera las organizaciones políticas de la clase obrera transigen o se contagian con ese nacionalismo español que constituye la piedra angular de la ideología de los vencedores de la guerra civil.
La estrategia del nacionalismo español que funde el Régimen del 78 a PP y PSOE ha sido y es, el enfrentamiento entre pueblos, mediante la intoxicación mediática más burda y la utilización de referentes de la izquierda para sus intereses. Precisamente en aras del objetivo superior de la unidad de la clase obrera de todos los países, del internacionalismo, es preciso colocarse nítida y firmemente al lado de la nación oprimida y del pueblo reprimido, contra el nacionalismo español.
En 1902, en los debates del partido bolchevique sobre el tema que Lenin recupera se decía: “Esta reivindicación, que no es obligatoria para los demócratas burgueses, es obligatoria para los socialdemócratas. Si nos olvidáramos de ella o si no nos decidiéramos a propugnarla, temiendo herir los prejuicios nacionales de nuestros compatriotas rusos, se convertiría en nuestros labios en mentira odiosa...el grito de combate: ¡Proletarios de todos los países, uníos!.
La tradición histórica comunista, la teoría y la práctica es clara al respecto. Los burdos argumentos esgrimidos por Garzón, Frutos y Lara intentan cubrir las vergüenzas de una izquierda que vendió su esencia revolucionaria y su coherencia de clase en la Transición. Sus dirigentes siguen buscando el efímero lugar al sol que les concede el poder por los servicios prestados, considerándoles “hombres de Estado” entonces, o ahora, invitándoles a sus tertulias.
Es evidente que por ahí, no hay ningún camino. El futuro nos demanda hoy abrir vías de confluencia política entre las organizaciones de los pueblos del Estado español que entendemos que la tarea principal es la lucha contra el enemigo común; ese Régimen de la Transición sostenido fundamentalmente por PP y PSOE, que empieza en la Monarquía, sigue en la Audiencia Nacional, en el Tribunal Constitucional y en todas las leyes represivas que llenan las cárceles de hombres y mujeres que están ahí por luchar por los derechos de la clase obrera y por la libertad de los pueblos.
Escribo este texto pensando y rindiendo homenaje a toda la militancia comunista que dio su vida por la emancipación de su clase y la libertad de los pueblos.
Noviembre de 2017






5Op. Cit.
7Op. cit en nota 4 y 5.



lunes, 6 de noviembre de 2017

O PROCÉS ENTRA NA ETAPA DEFINITIVA

Carlos Dafonte.

O conflito entre as institucións lexítimas de Cataluña e as forzas que apoian ó réxime, iniciou hai días unha nova etapa. Despois da suposta declaración da República e da independencia e digo suposta, pola razón de que nin quen a levaron a cabo, o Parlament, nin a cidadanía sobre as que ía ter unha maior repercusión, actuaron como se o feito se producira; non se aprobaron os decretos que debían estar preparados para a ocasión nin se arriou a bandeira do estado español. Como resposta prodúcesee a aplicación por parte do Goberno presidido por Rajoy, co apoio do Psoe e Ciudadanos, do artigo 155 que por non estar desenvolvido nin por lei nin reglamento, se pode estar aplicando cun alto grao de arbitrariedade; circunstancia que non ten moita importancia nin consecuencias xurídicas neste réxime, por esta-lo Órgano do Poder Xudicial, Tribunal Constitucional e Supremo así como a Fiscalía Xeral do Estado controlados polos partidos que tiveron o poder en todos estes anos desde a aprobación da Constitución e que nomean ós seus diferentes membros.

sábado, 4 de noviembre de 2017

NO CAMIÑO DO RETROCESO...OU NON?

Roberto Laxe
Cando foi do 15M falabase moito de que tras esta crise, a que comezou no 2007 e aínda estamos, as xeracións que nasceran tras a Constitución que agora podan ter 50 anos ou menos, vivirían pior do que as anteriores.
Desde un punto de vista económico e laboral eso xa unha realidade: salarios de 500 euros, seren mileurista é un soño ou unha utopía, precariedade ate o extremo de contratos por horas e case por minutos, xornadas laborais brutais, inexistencia absoluta de direitos sindicais; nas empresas é o patron quen manda e decide como un señor feudal sobre a vida, pois modifica á sua vontade as xornadas, os salarios e as condicións de traballo,....
Pensións inexistentes. Todo o que os traballadores e traballadoras están cotizando xa para as pensións, volo estan roubando, porque a "hucha das pensións" onde tería que estar, está valeira... O PP está pagando os seus excesos cos aforros da clase traballadora desde o minuto ún, desde a primeira nómina ou pago que se fai (no caso dos autonomos). As pensións non é un problema que sexan baixas (que é), mas polo menos cobrase unha parte do qeu se aforrou; as outras xeracións rouban-lles os seus aforros, e non van cobrar nunca.

lunes, 23 de octubre de 2017

O PROCÉS CONTINÚA A SÚA MARCHA NUNHA NOVA ETAPA


Carlos Dafonte.
O conflito entre a Administración Central e a Comunidade Autónoma de Cataluña, que no fondo é un episodio do enfrontamento dunha parte da sociedade catalá e as súas institucións co réxime, ten unha característica que o fai singular e parece que o PP e outras forzas políticas actuantes no mesmo non teñen en conta, por ser cecais o PP a forza maioritaria nas Cortes, unha organización cuxas raíces ideolóxicas entroncan co franquismo: Cataluña é unha nación sen estado.

martes, 10 de octubre de 2017

O PROBLEMA NON É CATALUNYA, O PROBLEMA É O RÉXIME DO 78.


Roberto Laxe
Os acontecementos de Catalunya non son un "raio en ceo sereno", nin como tentan ensinarnos desde os medios máis belixerantes, un conflito entre "algúns" cataláns radicais encabezados por un perigoso "bolxevique" disfrazado de Puigdemont e "España" (todos os españois). Tampouco é un choque de trens, como pretenden os "equidistantes", entre o nacionalismo burgués catalán e o nacionalismo burgués español, onde o pobo traballador aparece como un espectador ou un simple peón
Non é nin unha nin outra cousa; o discurso do rei onte demostrou ás claras que a chamada crise catalá non é máis que un paso na profunda crise que vive o regimen do 78, cuxas costuras constitucionais estan tensandose e rompendo polo eslabon máis debil, Catalunya hoxe.
De aí a obsesiòn de ligar "constitución a democracia", coma se esta constitución non fose froito dun réxime que naceu dunha trampa; as eleccións do 77 foron presentadas como "non constitucionais", e ao final elaborouse unha constitución. Furtáronnos hai 40 anos o proceso constituínte e agora estálalles nos narices.
Ademais, a chamada crise catalá vén de atrás, non estala en "ceo sereno". Por facer unha relación non exhaustiva de momentos craves nos que o réxime comezou a facer augas.

miércoles, 4 de octubre de 2017

SOBRE A INDEPENDENCIA DE CATALUÑA E OUTRAS CUESTIÓNS


Carlos Dafonte

Comezo a escribir esta valoración o día en que a maioría dos catalás, que están a favor do dereito a decidir, reflexionan sobre a xornada electoral de mañá día 1 de outubro, un día moi importante para Cataluña pero tamén para as nacións e autonomías do Estado Español e o seu réxime.
Si nas guerras a primeira derrotada é a verdade, nesta confrontación entre a Administración Central do Estado Español e unha das administracións periférica do mesmo, tamén a verdade sae derrotada cada día. Non é un conflito entre o Estado Español e Cataluña, é un conflito entre dúas administracións dun determinado estado; esa é a primeira realidade que debemos constatar.
Estes días sobre todo por parte do Goberno en mans do PP e os medios de comunicación que lle son afines, a grande maioría, se teñen dito numerosas medias verdades e tamén moitas falsidades; tanto a nivel histórico, como político esquecendo por exemplo, mellor dito ocultando, que a maioría do Parlament está inequivocamente a favor do dereito a decidir e a realidade é que dun xeito reiterado repiten ata a saciedade que os independentistas non teñen a maioría nese organismo, cousa que é certa pero esconden a realidade.
Tamén a nivel histórico terxiversase a historia do país indagando ata nas profundidades dos séculos XI ou XII, pero esquecendo a historia do século XIX cando o catalanismo toma corpo e forza, tanta que no goberno “rexeracionista” de Silvela que contaba ca participación do xeral Polavieja forma parte do mesmo un burgués catalá, Bertran i Musitu, como resposta a moitas das reivindicacións que sectores catalanistas levaran a cabo nos anos anteriores como foron as chamadas Bases de Manresa, unha verdadeira Constitución articulada que se considera que é a entrada en política do catalanismo conservador; o republicano e máis a esquerda estivo aglutinado arredor da figura de Almirall e do republicanismo federal. Polavieja dimitiu do goberno pois non se cumpriron o pactado cos catalás, como era por exemplo o tema dun concerto económico parecido o que naquel momento existía no País Vasco, maior independencia fiscal e respecto ás súas institucións. Destas cuestións históricas non se fala nada nos medios e que forman parte, xunto con outros moitos feitos, da memoria colectiva do pobo de Cataluña. Tampouco e é unha anécdota pero que se podía comentar xa que se critica a postura do FC Barcelona, que na época da ditadura de Primo de Rivera, pechouse o estadio do equipo.
Por outra banda o nacionalismo español, fai chamamentos á mesma “fibra sensible” da cidadanía que fai o outro nacionalismo, o catalá. Mentres o primeiro sitúa como fundamental a unidade da patria, entendendo pola mesma a todo o que se atopa dentro das fronteiras do Estado, e os males que a creba da mesma traería para todos nós, o segundo, fronte a agresión do primeiro chama tamén a unidade da patria catalá, a unidade de todas as clases, baixo a batuta da pequena e media burguesía neoliberal, fidel aliada ata hai moi pouco da oligarquía centralista española. E hai que dicir que neste enfrontamento, que desde o punto de vista de clase dun xeito sinxelo analicei no meu anterior artigo, quen vai saír derrotado é o pensamento da esquerda incapaz en todo este tempo de debate, longo debate de varios anos, incapaz repito, pola súa febleza orgánica e ideolóxica, como recordaba Ferrán Gallego, de facer unha proposta programática que estaba elaborada desde hai anos: a república federal, que de levarse adiante significaría que en certa medida, se quebrara a hexemonía da oligarquía e se abría camiño outra política económica e polo tanto @s traballador@s comezaban a xogar un papel importante na sociedade.
A tod@s @s que din que se vai “fracturar España”, pídolles unha reflexión sobre o que significa no actual contexto socio político e económico unha declaración de independencia unilateral, é dicir non negociada, sen ter “padriños” que te apoien e paguen a factura, como aconteceu no desmantelamento da antiga Iugoslavia, na que Alemaña e a OTAN foron os padriños do caos producido. Estes días o ex-xefe da organización militar imperialista, o español Javier Solana escribe nun diario estadounidense sobre os males da separación; el, a quen non lle tremou o pulso para destruír a Serbia, polo tema de Kosovo sobre o que Tribunal Internacional de La Haya ditou sentenza, que atopei en internet, non creo que sexa falsa, na que di que a liberdade dos pobos atópase por enriba da legalidade.
Por moita lei de transitoriedade que se teña aprobado, ó día seguinte da declaración, ou pouco tempo despois, a Administración Central do estado e a parte que se independiza se teñen que sentar a negociar, pois do contrario, se Cataluña non ten padriños que a avalen, ou si os ten?, a situación na que se vai atopar a súa economía en pouco tempo, pode ser un caos si a UE toma determinadas medidas.
O Reino Unido un Estado soberano aproba saír da UE e se ten que sentar a negociar como se leva a cabo, como se concreta a súa marcha; Cataluña por moitas bravatas que proclamen, uns e outros, sobre todo a Administración Central, se van ter que sentar tamén a negociar; estamos a falar do 18 % do PIB e a outra parte creo vai ter interese en facelo sobre o novo encaixe no Estado Español.
O que teño tamén claro e que é moi distinto negociar cunha Comunidade Autónoma exixente como é a catalá, sobre un novo financiamento e traspaso de novas competencias, que facelo cun territorio, que aínda que non teña moita efectividade, ten proclamado retoricamente a súa independencia. Coido que unha cuestión é proclama-la independencia e outra distinta e ser independente. Moitos territorios proclamaron a súa independencia, pero moi poucos conseguiron ser verdadeiramente independentes; non hai que esquecer que estamos a falar da pertenza á cadea imperialista na que os EEUU e a UE son a cabeza e hai na mesma, elos fortes e elos febles.

sábado, 23 de septiembre de 2017

CATALUNYA E A PERSPECTIVA SOCIALISTA




Roberto Laxe

Que sucede en Catalunya, posto que a árbore da súa xudicialización -demasiados avogados hai no Estado Español, e poucos políticos, non xestores- impídenos ver o que realmente sucede. En Catalunya está a se producir unha revolución democrática, unha transformación radical da vida política do Estado Español, non só Catalunya.